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10月14日

de jaime para ti

Cada letra, cada palabra, deberia tener su propio diccionario, por que cuantas veces se dijo te amo con un estoy harto de esta vida.
por estrofa tras estrofa  y letra por letra se escribia tu nombre tras cada noche en que la luna cai, y en cada respiro el sol replicaba el cobijar a los malagradecidos.

Debimos comprender ese otro lenguaje del que habla el maestro, por que jaime nso dijo siempre las cosas estan ahi,sobre la mesa, el amor no es facil,
hoy buscas buscamos el amor quemado, que mas que melcocha sabe al azufre de la relacion perdida entre las llams de un infierno, hoy buscamos y no encontramos aquella mano que estremecia y sin decir nada, decia todo estara bien.

Fueron tiempos dificiles llenos de un intenso amor agonico, que subsistio a base de aquellas hermosas palabras de las que enmudecimos y cocidos nuestros labios dejo de brotar el amor del que nacen y mueren nuestras noches. tristemente buscamos, tristemente no encontramos y seguiremos buscando por que los amorosos callan y buscan como locos. locos de esta vida, locos como al inicio, locos de tristeza, locos de corazon lleno y derramandose.

Gracias por todo maestro Sabines, gracias le doy con el corazon que late las penas y se regocijo en el amor.

Kriz



los amorosos (jaime sabines)


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
10月6日

espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte
Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante
En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor
Que se han pronunciado sobre la tierra y les puedes prender fuego
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado
Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor
están entre dos gentes que no se dicen nada

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama
(tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: que calor hace”, “dame agua”, “sabes manejar?, “se hizo de noche”…
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo.
Para que hagas con él lo tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque es muy parecido a estar saliendo de un manicomnio y entrar a un panteón.


Del maestro Jaime Sabines.